El sarro visible es el final de una historia que empezó días antes.
Cuando ves una capa amarilla o café sobre los dientes de tu mascota, el proceso ya avanzó. Primero llegan las bacterias, luego la placa blanda, después el sarro endurecido y, si no se controla, la inflamación de encías.

La buena noticia: mientras más temprano intervienes, menos dependes de soluciones costosas o estresantes.
La placa es blanda al comienzo
La placa se forma con restos de comida, saliva y bacterias. Al principio puede removerse con hábitos constantes. El problema es que esa constancia suele fallar cuando el único plan es cepillar todos los días a una mascota que no quiere.
Cuando se endurece, cambia el juego
El sarro se adhiere al diente y crea una superficie donde más bacterias pueden quedarse. Lo que empezó como mal aliento puede convertirse en encías sensibles, sangrado, dolor al comer y riesgo de infección.
La encía importa tanto como el diente
Muchos productos se enfocan en raspar la corona del diente. Pero la zona crítica está cerca de la encía, donde vive la inflamación que incomoda a tu mascota y puede escalar si se ignora.
Por eso Peluna Fresh está pensado como una rutina diaria de mantenimiento: cada sorbo ayuda a sostener una boca más limpia sin obligarte a una batalla diaria.
Prevenir no se siente urgente hasta que ya cuesta más. Empieza antes de que el sarro se vuelva el dueño de la rutina.